Antoni Josep Cavanilles (València, 1745 - Madrid, 1804)va ser un dels botànics i naturalistes més importants de la Il·lustració espanyola Sacerdot de professió, va dedicar gran part de la seua vida a recórrer la península Ibèrica per a catalogar la seua riquesa natural. La seua obra cimera, Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del reyno de Valencia (1795-1797), continua sent un tresor documental imprescindible per a conéixer la història, la geografia i la flora valenciana.
Com a director del Jardí Botànic de Madrid, Cavanilles aplicava el rigor científic de Linné, però les seues cròniques anaven molt més enllà de les plantes: analitzava l'economia, els rius, la salut pública i el caràcter de la gent de cada poble que visitava.
A continuació, reproduïm el fragment íntegre en què Cavanilles descriu la situació de la localitat de Vila-real a finals del segle XVIII (Llibre Segon, pp. 108-109), on relata des del perill dels antics arròsars fins als conflictes nocturns pels robatoris d'aigua de reg.
El texto de Cavanilles (1795)
14. Villa-real padeció infinito en las guerras de Sucesión, pues fue incendiada y en parte destruida, de modo que en 1713 apenas llegaban a 300 sus vecinos; pero lo ameno y fértil del país, la abundancia de aguas y la aplicación de los naturales han producido tal aumento, que hoy día forman el número de 1.500.No obstante las grandes pérdidas que causó el cultivo del arroz, parece regular que los de Almenara, Burriana, Puig y otros deseasen aprovechar sitios pantanosos, mayormente no conociendo bien los crueles efectos de los arrozales; pero que los de Villa-real destinasen a ellos un terreno firme y fértil, que convirtiesen en lagunas el suelo seco porque tenían copiosos riegos, prueba que prefirieron el interés a la salud.Muy presto conocieron el yerro al ver la muerte en sus casas o en las de los vecinos, y el pueblo lleno de enfermos y cadáveres. Proscribieron luego el cultivo del arroz y, recobrada la salud, se alentaron con nuevo espíritu para cultivar enteramente su término, el cual tiene hora y media de diámetro entre los de Nules y Almazora, y los de Burriana y Onda; y es tanto más precioso cuanto, por no llegar hasta el mar, está libre de arenas y pantanos.Causa admiración y gusto la abundancia de frutos y las riquezas de Villa-real, como también la infatigable aplicación de sus naturales, ocupándose como un ciento de ellos en tejidos de cáñamo, la producción de seda, filoseda y cintas; los restantes son todos labradores que emplean sus brazos o su dinero en cultivar los campos. El estiércol es una materia muy necesaria en estos lugares por la multitud de huertas y por la calidad fuerte de las aguas [...]; para acopiar, pues, la mayor cantidad posible de estiércol se emplean hasta los niños de muy tierna edad, corriendo por sendas y caminos.Las aguas para el riego se toman por la derecha del río y corren por varios canales, divididos después en otros muchos. Los de Burriana tienen además las sobrantes de Villa-real; pero no contentos con eso, no falta quien de noche abra los boquetes para robarlas aquellos días en que deben por obligación dejar correr las suyas hacia Nules. A pesar de la policía establecida en estas tierras sobre el riego, cada día se renuevan robos de agua, porque muchas veces basta un riego oportuno para asegurar la cosecha.Aunque el caserío de Villa-real y sus edificios públicos, principalmente la magnífica iglesia, atestiguan la riqueza del pueblo, en nada se manifiesta mejor que en la multitud de frutos.
La producción agrícola de Vila-real en el siglo XVIII
Para entender la magnitud económica de la época, el naturalista nos dejó un inventario detallado de las cosechas anuales de la población. Destaca la mención a las naranjas chinas, un cultivo que un siglo después transformaría por completo la economía de la Plana:
- 120 libras de seda
- 2.700 cahíces de trigo
- 1.800 cahíces de maíz
- 880 cahíces de cebada
- 1.300 cahíces de judías
- 180 cahíces de habas
- 4.000 docenas de melones
- 6.000 arrobas de pimientos (el alcalde mayor de 1793, D. Francisco Insa, le aseguró que en años buenos como 1792 se llegaba a las 8.000 arrobas)
- 2.000 arrobas de hortalizas
- 5.000 arrobas de todo género de frutas (de las cuales gran parte son naranjas chinas y agrio)
- 700 arrobas de algarrobas
- 30 arrobas de higos
- 40 arrobas de cáñamo
- 200 arrobas de aceite
- 600 cántaros de vino
